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Manolo Moriche: “Este Seis Naciones será de los jóvenes”

Manolo Moriche: "Este Seis Naciones será de los jóvenes"

Emoción, tradición y puro rugby. Después de la última edición sin público por la pandemia el Seis Naciones vuelve a latir este año como siempre. Para el público español lo hará de nuevo a través de Movistar+ (#Vamos y Movistar Deportes). Narra los partidos Eduardo Téllez junto a Raúl Benito. Comentan Manuel Moriche, Isabel Rico y Juan Anaya.

En la previa comparte análisis con AS el histórico Manolo Moriche (Zaragoza, 1950), apertura de referencia en los setenta y toda una institución del rugby español. Conoce el campo. Y del otro lado de la barrera maneja también el oficio. Veintiocho años en los comentarios. Larga carrera.

Defiende Moriche el éxito del torneo, apunta sus favoritos y los jugadores que marcarán el rumbo de la competición. Después la conversación salta ágil en el tiempo y viaja desde la evolución del juego  hasta sus inicios como comentarista en Canal+, donde arraigó el aprecio a la figura de Michael Robinson. “Llevaba el rugby en el alma”, cuenta Moriche antes de lanzar una confesión sobre el tercer tiempo televisivo. “Mientras yo esté, no se perdonará”, comenta entre risas.

¿Por qué no debería perderse el espectador este Seis Naciones?

Es el gran torneo. Al menos en el hemisferio norte. Gracias a la espectacularidad del juego le gusta a todo el mundo. A los que lo conocemos de hace tiempo nos envenena. A os novatos les atrae porque ven cosas que no ven en otros deportes. Hay más emoción y los jugadores dan en el campo todo lo que tienen. Y luego el duelo importante es para Francia, el favorito claro. Por calendario y por ese momento de crecimiento. Teniendo en cuenta que ha estado a punto de conseguirlo en las dos últimas ocasiones, parece que está obligada a dar el do de pecho. A eso le añadimos que tiene un calendario inmejorable, que juega en casa contra Irlanda e Inglaterra, creo que está obligado a conseguir el título. Si Inglaterra consiguiera en la primera jornada ganar en el Murrayfield sería sensacional porque en la última jornada se enfrentaría a Francia e Inglaterra. Cualquiera de las dos tendría posibilidades de conseguir el título. Pero Inglaterra también tiene que dar el do de pecho. Es más. La primera jornada de la temporada pasada Inglaterra recibió en casa una derrota 6-11 ante Escocia que le obliga a salir con ganas de revancha. Y de tapado podría asomar Irlanda. Está jugando muy bien y si gana esos dos partidos difíciles que tiene fuera podría dar la sorpresa. Favorito Francia, en segundo lugar pondría a Inglaterra si es capaz de superar a Escocia en la primera jornada y en tercer lugar Irlanda.

¿Qué jugadores llaman su atención?

Este es un torneo para jóvenes. Hay muchos porque todas las selecciones los han puesto en el campo. Y esto hace que estemos algo más despistados para dar jugadores que marquen el torneo. En Francia, me parece que los medios, tanto Antoine Dupont como NTamack, serán los líderes y marcarán la pauta. En Inglaterra, el apertura Marcus Smith, si le dan la oportunidad. En Harlekins lo está haciendo muy bien, con un juego además espectacular, alegre, de ataque… Y el zaguero Stuart es otro que nos está haciendo disfrutar. En Irlanda están en forma todos. Todos los equipos están clasificados para dieciseisavos de la Champions. El Leinster lo vemos que va embalado. Salvo el partido que le dieron por no presentado por Covid todo lo demás han sido palizas a favor. Lo malo para Irlanda es que juega fuera contra Francia y contra Inglaterra. Quizás por eso sea el tercer equipo con posibilidades. Y Gales, el campeón, tuvo mucha suerte entonces pero acertó. La cuchara de madera no tiene duda. Italia, independientemente de que sea el más flojo, solo juega dos partidos en casa. No lo va a tener nada fácil. Será un torneo emocionante porque hay muchos jóvenes que van a dar muchas alegrías.

Y vuelven los aficionados después de la última edición sin público por la pandemia.

Va a volver a ser lo que era. El público da mucha vida al partido. Da lo mismo el equipo del que seas aficionado. Cuando ves una jugada bonita… No tener público es mortal para un espectáculo como el rugby.

Usted conoce también el juego desde el otro lado. Lleva casi treinta años analizando rugby.

Sí, son muchos años ya. Empecé en Canal+. Yo tenía alguna relación con Michael Robinson. Él era un gran aficionado al rugby. Aunque jugara al fútbol, llevaba el rugby en el alma. Como casi todos los británicos, que lo que llevan en el corazón, lo llevan toda la vida. Antes de jugar al fútbol, Michael jugó al rugby en el colegio. Luego entrené también durante un tiempo a su hijo. Conocía a Michael, a Juanjo Vispe, Antoni Daimiel, José Antonio Ponseti… Salió la posibilidad. Me dijeron que fuera a un partido y fui a probar. El primer partido que comenté fue en el 94. Por aquel entonces se hacía un directo desde el campo y luego el otro se hacía en diferido. El diferido empecé a hacerlo yo.

¿Cómo se ve el rugby como comentarista?

Se ve mejor en la televisión, pero el espectáculo se recoge mejor en el campo. La liga española quizás no sea todo lo atractiva en comparación con estas competiciones, pero en estos partidos de nivel internacional Movistar está dando lo máximo. Para mí es un placer. Me siento cómodo porque los narradores con los que he estado me han ayudado mucho. Realmente hacemos muchos terceros tiempos entre narradores y comentaristas. (Risas). Eso hace que te mantengas más ilusionado.

Ese tercer tiempo televisivo no se perdona.

Mientras yo esté por lo menos no. (Risas). El tercer tiempo en el rugby vamos a decir que ha cambiado. Desde 1995 que es profesional se hacen terceros tiempos formales. El rugby amateur sigue manteniendo el tipo. En el de elite se juntan, se saludan, pero no tienen estos juegos. El famoso tercer tiempo era aquel en el que cuando un equipo había perdido decía: Nos habéis ganado el partido, pero en el tercer tiempo os vamos a dominar, doblar… Había juegos que te hacían ser más amigos de los contrarios… Hubiera pasado lo que hubiera pasado en el campo durante el partido.

¿Por qué se siente el rugby así? ¿Qué transmite este juego que no transmitan otros?

En el rugby ha habido capitanes que han tenido tanta fuerza como el entrenador. Cuando un capitán veía a un jugador hacer una cosa fea al contrario, o le veía que no estaba dando la talla, directamente le decía al entrenador que lo sacara porque no estaba cumpliendo con el equipo. Cuando había un jugador sancionado, el capitán tenía sanción doble. Por ser el capitán. La ética y el respeto siempre han estado muy valorados. Eso ha hecho que en el campo diéramos todo lo que teníamos y fuera del campo fuéramos como amigos que se conocen de toda la vida.

La pelea, en el campo. La reconciliación, después. Usted habrá tenido unas cuantas… ¿Podría decirse que el rugby es un deporte noble?

Sí, bueno, ha habido de todo, pero mientras no haya mala fe… Son rivales, no son enemigos. Y al final solo nos acordamos de lo bonito y de lo bueno. Hay gente que es capaz de venderse por lo que sea. En rugby, al haber entrado tanto dinero, siempre vamos a encontrar alguno que sea capaz de saltarse las normas. Pero la televisión con la repetición de las polémicas hace que los jugadores tengan más cuidado. El Comité de Competición revisa también las imágenes y pueden sancionarse agresiones no sancionadas. Es bueno. Hace que ningún jugador salga sin castigo.

¿Le gusta el juego de ahora o disfrutaba más con el de su época?

Me gusta el rugby. Y creo que ahora tenemos equipos que juegan alegre y abierto y otros que juegan cerrado y duro. Hay para todos. A mí me gusta más el juego abierto. Hace dos años, cuando se jugó el Rugby Championship de Nueva Zelanda, habían puesto una norma en la que los jugadores estaban obligados a pasar el balón rápido. Eso hizo que el juego fuera más dinámico. El balón era lo más importante y se movía con una facilidad increíble. Me gusta más ese rugby, pero reconozco a la gente de la primera línea. El juego cerrado y duro es espectáculo para ellos y además entienden dónde está el balón y dónde hay que buscarlo. Francia está jugando un poco más alegre ahora, pero tuvo una época en la que jugaba más cerrado. Inglaterra todo lo contrario… Jugaba muy cerrado y ahora los tres cuartos tienen mucha fuerza en el equipo. Me gusta más el juego abierto, pero reconozco que todo en sí es espectáculo. Es un deporte que tiene su punto para que le guste a todo el mundo.

¿Hacia dónde ha evolucionado?

Hacia la fuerza física básicamente. Y las normas han cambiado mucho. El golpe de castigo que sacas directamente fuera y pones el balón en juego… Esos balones de patadas altas que los jugadores cogen el balón en el aire… Antes se podía placer en el aire… Las defensas en la melé tienen que respetar cinco metros por detrás de sus terceras líneas. Antes la defensa era a ras de melé…Por no hablar de cuando empecé a jugar en que los ensayos valían tres puntos, luego pasaron a cuatro y ahora a cinco. Es un abismo el cambio… Quizás ahora haya menos posibilidades a la sorpresa. Es más difícil que al equipo más poderoso le arrebaten el triunfo. Cada vez encontraremos menos sorpresas.

Usted marcó época… ¿Cómo se define como jugador?

Tuve una época muy dulce. Mi forma de jugar era la dirección del equipo. Era muy técnico, tenía buena patada y visión de juego. Tuve unas condiciones muy buenas para poder triunfar, pero también he tenido la suerte de contar con grandes compañeros que facilitaban el jugar bien.

Tendrá muchos, pero escoja algún partido especial del que guarde grandes recuerdos.

Con Arquitectura jugamos un partido amistoso contra el Llanelli galés en Madrid. Nos lo pasamos muy bien. Ellos habían sido campeones y venían de vacaciones a disfrutar jugando un amistoso en España. Y les ganamos. Recuerdo que tuve que salir del campo porque en el segundo tiempo me pisaron, me hicieron una brecha y me obligaron a salir… Pero ellos se llevaron una sorpresa. No conocían el rugby español y encontrarse un equipo que les supiera hacer oposición les sorprendió. En el tercer tiempo tomando unas copas se les suelta la lengua y te cuentan cosas que te van aclarando lo que pensábamos… Con la Selección han sido partidos bonitos contra los Pumas, maorís… En Barcelona se jugó también un torneo. Hicieron selección catalana y trajeron a Francia, Irlanda y Escocia… Fue un torneo espectacular. Han sido partidos emocionantes. También te acuerdas de los títulos ganados. No hay que despreciarlos porque son importantes.

¿Qué recuerdos tiene del Club de Rugby El Salvador?

Allí empezamos a jugar. Estuve estudiando interno en Valladolid. Y allí fue donde hicimos esa madre que hace que te guste. Que te guste toda la vida. Un grupo, un entrenador, el cura francés Jorge Verner, que fue el que nos envenenó… Y tuvimos mucho éxito desde el principio. Con doce años estuvimos jugando en Francia, Clermont Michelin… Esto para un niño es muy importante. Viajar, ver ese ambiente, hace que te enganche. Con 20 años ascendimos al Salvador a División de Honor. Y a partir de ahí fue todo rodado. Dejé El Salvador porque me viene a estudiar Aparejadores y cambié de equipo, aunque no cambié de gustos.

¿Qué necesita el rugby español?

Nos falta tener las ideas claras. Queremos tener una selección española que compita a nivel internacional y que se clasifique para todos los mundiales, pero no tenemos una competición de élite que marque esa mejora de los jugadores para jugar de una manera más competitiva. Michael Robinson lo intentó con una liga más competitiva. Con cinco equipos españoles, dos portugueses y uno italiano. Una liga para que se jugara todos los años. Solo se jugó un año… Esto hubiera dado pie a que los jugadores españoles, en vez de jugar dos o tres partidos difíciles al año, pudieran tener una competición de ocho equipos, quizás a una vuelta, con eliminatorias, semifinales y final. Habría hecho mejorar a muchos jugadores… Habría dado la posibilidad de hacer algunos fichajes de equipos extranjeros y hacer crecer el valor técnico y táctico de los equipos españoles. Y Michael lo hizo fenomenal. Cuando terminó la liga regular fue cuando empezó esta liga fundada por él que emitió Canal+… Desconozco el motivo por el que no continuó… Sé que había un problema entre la Federación y el Consejo Superior de Deportes para autorizar esto… Y tampoco había una asociación de rugby profesional… Había muchos problemas para coordinarlo. Mientras en España no tengamos una liga un poco más fuerte… Es la única posibilidad que tenemos de que la selección española tenga un nivel para clasificarse con más regularidad para los campeonatos del mundo. Ahora los jugadores españoles que tienen nivel de crecimiento lo tienen muy difícil. O se van a jugar al extranjero o si no aquí un día tienes veinte años, juegas bien, te ofrecen un dinerito por cambiar de club, pero si el año que viene no les interesas, te echan y te quedas sin nada… Así es muy difícil que los jugadores españoles tengan esas ganas de decidirse para subirse al profesionalismo.

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